Hoy se acercan a este espacio desde Socaire, iniciativa de la economía social y solidaria especializada en fomentar un uso consciente de la energía e intervenir en situaciones de vulnerabilidad energética, para hablarnos del proyecto RADAR y de la necesidad de combatir la pobreza energéticaconstruyendo red.

Proyecto RADAR contra la pobreza energética (Socaire)

Las situaciones de pobreza energética se han asociado históricamente a la combinación de tres factoresun alto precio de la energía, unido a escasos ingresos familiares y una calidad constructiva de las viviendas deficiente.  

La corrección de estos tres factores requiere de importantes políticas públicas. Por ejemplo, una apuesta por la rehabilitación integral del parque de viviendas con criterios de eficiencia energética, que es cuanto menos una importante apuesta y requiere de no poca inversión. Este hecho nos puede llevar a caer en la tentación de pensar que la pobreza energética es, por tanto, algo casi consustancial a la organización socioeconómica actual. 

Sin embargo, desde SOCAIRE nos planteamos una reflexión e incluimos una cuarta causa: la existencia de escasos conocimientos sobre el consumo eficiente y consciente de los recursos energéticos. Lo que llamamos falta de alfabetización energética de la población, que acarrea importantes consecuencias, pero cuya subsanación es abordable en el corto plazo y con muchos menos recursos.  

Con esta última idea no queremos indicar que la alfabetización energética sea sufienciete para hacer frente a esta problemática y que no deba de ser abordada la mejora de la calidad habitacional de las viviendas más antiguas o el procedimiento para establecer el precio de la energía en España, de tal manera que esta no sea una de las más caras de la UE. 

Consecuencias de la falta de alfabetización energética  

Un alto porcentaje de la población no entiende sus facturas energéticas, lo cual, en el mejor de los casos, les genera sobrecostes. El Panel de Hogares sobre electricidad y gas CNMC, 2019 indica que “el 64% de los hogares dice no saber si su compañía eléctrica pertenece al mercado regulado o al mercado libre, elevándose esta cifra hasta el 70% en el caso de las compañías de gas, y esto es solo un ejemplo. 

El coste de las facturas también se incrementa por un sobreconsumo energético, vinculado al despilfarro. Un cambio en los hábitos energéticos puede suponer un ahorro potencial de, aproximadamente, un 19% (±5%) de nuestro consumo –Kok et al., 2007-.  

Por lo que parece sensato decir que, optimizar las tarifas de los contratos, mejorar la eficiencia energética y los hábitos de consumo en un hogar es el sistema más rápido y rentable para contribuir al descenso de las facturas de los suministros de energía. Es decir, alfabetizar energéticamente a la población puede ser un arma cargada de futuro ante esta problemática. 

Este desconocimiento afecta especialmente a colectivos vulnerables: “El 65% de las personas mayores o con discapacidad tienen dificultades para entender la factura de la luz” -HISPACOOP y CERMI, 2017-.  

Ante esta situación, elos hogares vulnerables se produce una dicotomía perversa:  

  • O se consume la energía necesaria para una vida saludable a sabiendas de que no se podrán pagar las facturas, exponiéndose de este modo a un corte de suministro. 

 “En España, “el 8% de los hogares sufre retrasos en el pago de las facturas eléctricas” -INE, 2016- y “un 2% de la población han sufrido un corte de suministro en el último año” -Encuesta de Condiciones de Vida, 2016 en ACA, 2018-.

  • O se deja de consumir la energía necesaria para llevar una vida saludable, con tremendas consecuencias en la salud, para poder hacer frente a las facturas.  

 No consumir una cantidad de energía suficiente supone la aparición  enfermedades físicas y mentales, especialmente severas en personas mayores, bebés o adolescentes.

Proyecto RADARCombatir la Pobreza Energética construyendo red 

El proyecto RADAR: Red de Asesoramiento para Detectar y ActuaR contra la Pobreza Energética propone articular una red que implique a los diferentes colectivos que conforman el tejido asociativo de un mismo territorio en la lucha contra la pobreza energética, buscando acercar al máximo las propuestas de mejora a quienes más puedan necesitarlas 

El objetivo final es implementar una metodología de alfabetización energética en el territorio de actuación que permanezca en el tejido asociativo más allá de la intervención de SOCAIRE. 

La red se compone de puntos físicos de atención en los que las vecinas y vecinos pueden resolver sus dudas a través de un asesoramiento técnico personalizado lo que les permite optimizar sus facturas y conocer sus derechos en esta temática, mas allá de la solicitud del bono social.  

También proponemos formaciones en las que se insta hacer un uso más consciente de la energía en los hogares a mejorar las condicionehigrotérmicas de la vivienda. 

El proyecto RADAR dota a los miembros de la red de herramientas efectivas que les permitan detectar y actuar ante situaciones de pobreza energética. El objetivo final es tejer una red autosuficiente y replicable que comparta una metodología común.  

Nuestra experiencia en este tipo de asesorías es que hemos obtenido importantes impactos como la reducción de un 21% de media en el coste de las facturas de gas y electricidad y en un 15% en los consumos de energía, habiendo trabajado con más de 200 hogares. Esta puede ser la diferencia entre que un hogar vulnerable pueda o no hacer un uso suficiente de la energía. 

Puedes ver la presentación del primer proyecto RADAR en Vallecas aquí 

Como ya dijo Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. 

Si queréis profundizar un poco más, os aconsejamos este webinar | Towards a fair energy transition: enabling vulnerable consumers to take part in energy communities, que tendrá lugar el 29 de junio, de 14.00 a 15.30 horas.

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