‘La Cabra tira al Jerte’, un proyecto de quesería artesana en pleno Valle del Jerte

Inauguramos nueva sección de entrevistas en está vuestra bitácora energética. Este año más que nunca queremos estar más cerca de los y las socias de la cooperativa, apoyando a las entidades, PYMES y pequeñas empresas en estos momentos complicados con la seguridad de que trabajando en común superaremos todas las dificultades.

Por eso hemos creado el Programa Impulso Entidades y PYMEs Verdes un paquete de servicios e iniciativas pensadas especialmente para entidades, pequeño comercio y las y los autónomos asociados a La Corriente, en el que hemos recopilado una serie de ideas y acciones a poner en marcha con el objetivo de aumentar la visibilidad de estos proyectos que demuestran día a día que las empresas con conciencia pueden ofrecer todo tipo de productos y servicios útiles y eficaces, a la vez que ecológicos y sostenibles.

En el marco de esta iniciativa que hemos llamado Comparte la Buena Energía, hoy charlamos con Rocío Nogales, una de las primeras socias de nuestra cooperativa y que también forma parte del grupo motor de La Cabra tira al Jerte, un proyecto de quesería artesana, cooperativa y ecológica en el Valle del Jerte.

  • Completa la frase, “La cabra tira al Jerte es ….

…. determinación por contribuir a un sistema alimentario justo y sostenible a través de una quesería cooperativa, artesana y ecológica.

  • Cuando leemos la palabra “Jerte” en una frase, ya resulta apetecible y si además va unida a la ecología, mucho más. ¿Nos puedes dar más detalles sobre este proyecto?

La idea de una quesería no es extraña para el Valle pues la cabra ha sido siempre un elemento esencial en ese territorio: en los años 1960 había unas 25.000 cabras, cifra que se ha ido reduciendo a una décima parte en la actualidad. De hecho, en los años 1980 surgió una quesería que estuvo activa durante una década, pero que dejó de funcionar. En ese contexto, La Cabra Tira al Jerte es un sueño colectivo que busca contribuir a que “las cosas del comer” se realicen de forma sostenible, participativa y justa en este territorio, tan sacudido por olas de intensificación agrícola y tan vulnerable a los cambios que se precipitan a consecuencia de la crisis climática.

Desde siempre se han producido quesos para consumo local y propio con la leche de las cabras del Valle.

Gracias a un acuerdo con la Mancomunidad del Jerte (Soprodevaje), hemos accedido al espacio de la antigua quesería que mencionaba y hemos puesto en marcha una cooperativa de trabajo para canalizar la producción y comercialización de quesos y productos lácteos elaborados con leche de cabra. ¡Todo eso en año de pandemia!

  • Estáis financiando el proyecto a través de un crowdfunding en  la plataforma Goteo. ¿Qué básicos necesitáis para que “La cabra tira al Jerte” eche a andar?

Así es, apostamos por una campaña de financiación colectiva o crowdfunding, aunque no sea todavía una herramienta muy conocida en entornos rurales. Lo que necesitamos para arrancar la producción y comercialización es básicamente reformar el espacio, en especial las cámaras de oreo y de maduración en las que se airearán y afirmarán sus características nuestros quesos y el espacio de trabajo y de recepción del público. Además, la mayoría de las máquinas requieren una reparación o sustitución y hemos tenido que poner al día los sistemas de refrigeración y calefacción de la quesería. Asimismo, necesitamos comprar los materiales e ingredientes necesarios para la elaboración, envasado y distribución de nuestros quesos. Por último, para posibilitar el transporte de nuestra producción, adquiriremos una furgoneta de segunda mano a fin de contribuir también a darle una segunda vida a un vehículo de transporte mientras seguimos pendientes de las ayudas pendientes de aprobación para la adquisición de furgonetas eléctricas para empresas.

De todos estos costes, hemos incluido en nuestra campaña de Goteo las obras de las cámaras, el despachito y el espacio de atención al público como gastos esenciales (mínimo) y la adquisición de la furgoneta como gasto adicional (óptimo). Como veis, aunque haya un “mínimo” y un “óptimo”, en realidad necesitamos alcanzar todo el presupuesto para poder salir sin cargas financieras adicionales que mermen la sostenibilidad de la cooperativa.

  • ¿Por qué es importante apoyar este proyecto cuales son vuestros objetivos a corto y largo plazo?

Porque urge transformar las relaciones y escalas de valores detrás de nuestro sistema de alimentación. Lo que nos jugamos es, ni más ni menos, que una alimentación saludable y sostenible para todas las personas, así como la posibilidad de trabajar con condiciones dignas en el caso de la gente que vive en entornos rurales, permitiéndoles quedarse. Queremos un mundo rural vivo sustentado en la cooperación entre personas jóvenes y mujeres con personas de nuestras comarcas que conservan saberes ancestrales, así como con formadoras y expertas que nos aportan la innovación necesaria para contrarrestar el problema del relevo generacional y la invisibilidad de las mujeres en estas actividades. Para ello, tenemos que construir modelos económicos que apuesten por una relocalización de circuitos productivos y comerciales, desde una perspectiva de justicia y viabilidad social, sin que los beneficios sean el objetivo, sino el medio para seguir transformando.

“Una de las partes que más nos entusiasma es la acogida de la gente y de las entidades y administraciones del Valle. de las vecinas y vecinos que nos hacen llegar su ánimo. Nos emociona pensar que nuestra pequeña quesería será lugar de encuentro para aprender sobre quesos, alimentación saludable y rescatar saberes del Valle tanto para quienes lo habitan como para quienes vienen a conocerlo y cuidarlo.”

Además, como decía al principio, sostener la cabaña caprina en las comarcas altoextremeñas facilitará el re-establecimiento de un equilibrio ecológico aprovechando un recurso sostenible como son los montes públicos (muy aptos para el pastoreo) y un eventual control de incendios en estas sierras. La Cabra Tita al Jerte es, sobre todo, un proyecto que busca articular y mantener espacios de educación sobre la sostenibilidad y la economía social y solidaria, así como sobre el papel de la alimentación sostenible y saludable en la nuestro bienestar.

  • Nos hace mucha ilusión que hayáis elegido nuestra cooperativa para el suministro de electricidad verde ¿Por qué habéis elegido La Corriente?

Colaborar con La Corriente es mucho más que “contratar un suministro de electricidad”. Dos de las personas de nuestro grupo motor, Ángel y yo misma, somos socias de La Corriente. Yo tuve la suerte de ser una de las socias iniciales de La Corriente y llevo mucho tiempo activa en el mundo de la transición energética. Mi acercamiento al cooperativismo agroecológico hizo que tomara conciencia de que un mundo rural vivo y autónomo pasa por la autonomía energética. Además, si se habla tanto de que las energías renovables van a generar bienestar para los territorios y las personas, para mí es esencial que ese potencial (empleo generado, riqueza creada, etc.) se lleve a cabo desde y para el territorio y sus gentes. Por eso, cuando comenzamos a hablar de en manos de quién íbamos a poner la energía que moviera nuestra cooperativa quesera, planteamos La Corriente y la idea fue muy bien acogida por todas las personas socias. Aún así, la idea no es que se quede en una relación de comercialización sino que La Corriente se convierta en una cooperativa hermana que, junto con otras, nos dé un empujón para que pueda echar a andar una cooperativa energética local extremeña, algo que todavía no existe y que ¡ya está tardando!

  • Y por último, cuéntanos un deseo o un pensamiento de cara al futuro

Si tuviera que hablaros de un deseo de cara al futuro, estaría necesariamente ligado a la necesidad de encontrar nuevas formas que conecten el campo y la ciudad desde posiciones de igualdad, horizontalidad, respeto e incluso admiración. Cuando piensas que las ciudades dependen enteramente del campo para su demanda de alimentos y energía, pienso en lo injusto de la posición que ha ocupado el campo en nuestros sistemas productivos e imaginarios colectivos. Algo está cambiando sin duda pero es urgente redefinir esa relación para hacer posible la sostenibilidad y el disfrute de nuestra vida en el planeta, lo cual para mí, solo es posible si aceptamos nuestra necesidad de generar vínculos con la naturaleza de la que nunca hemos dejado de formar parte.

¡Muchas gracias, Rocío! Ha sido un placer charlar contigo y descubrir más detalles sobre este proyecto tan bonito. Estamos muy felices por esta colaboración y poder transitar paso a paso en este proyecto a vuestro lado ¡Suerte!

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