En los últimos meses, el precio de la electricidad en España ha experimentado fluctuaciones significativas. Por ejemplo, en abril de 2025, se registraron precios negativos durante varias horas debido a la alta generación renovable y la baja demanda, alcanzando un precio medio de 26,81 €/MWh, un 65,4% más bajo que el promedio de las grandes economías europeas . Sin embargo, este descenso no se ha traducido en una reducción proporcional en las facturas de los consumidores, especialmente para aquellos acogidos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), que han visto un aumento cercano al 50% en lo que va de 2025 .
Estas variaciones reflejan las ineficiencias en el modelo eléctrico actual: centralizado, opaco y dominado por los intereses de unas pocas compañías. Un sistema que prioriza la rentabilidad por encima del derecho a una energía limpia, justa y accesible.
El oligopolio energético: un problema estructural
En España, más del 80% del mercado eléctrico está controlado por solo cinco grandes empresas. Este oligopolio:
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Encarece la factura de la luz.
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Retrasa la transición hacia un sistema renovable.
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Impide que la ciudadanía participe en la gestión de la energía.
Aunque se instalen más placas solares o aerogeneradores, si siguen estando en manos de las grandes eléctricas, poco cambiará.
Además, el actual sistema marginalista, que fija el precio de toda la electricidad al coste de la fuente más cara, beneficia injustamente a las grandes compañías. Tecnologías baratas como la solar o la eólica se cobran al precio del gas, generando beneficios millonarios a costa de la ciudadanía.
¿Hay alternativa? Sí: las cooperativas energéticas
Frente a este modelo injusto, las cooperativas energéticas emergemos como una respuesta colectiva, democrática y transformadora. No somos comercializadoras al uso: somos comunidades de personas que decidimos organizarnos para gestionar nuestra energía de forma ética y sostenible.
En La Corriente apostamos por:
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Energía 100% renovable certificada. Te contamos más en este otro post.
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Un modelo de gobernanza participativo y transparente.
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Reinvertir en proyectos de generación local y comunitaria.
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Combatir la pobreza energética y defender el derecho a la energía.
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Promover la soberanía energética y la justicia climática.
Energía para la vida, no para el lucro
El acceso a la energía no puede seguir siendo un privilegio ni una mercancía. Es una necesidad básica y un derecho fundamental.
Apostar por cooperativas como La Corriente no es solo cambiar de compañía eléctrica: es formar parte de un movimiento que quiere poner la vida en el centro de la transición energética.
En un contexto de emergencia climática y creciente desigualdad, necesitamos recuperar el control sobre lo común.
La energía es parte de ello. Porque solo con un modelo justo, descentralizado y participativo podremos garantizar un futuro digno para todas las personas.
Súmate a la transformación energética
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Y si aún tienes dudas o quieres conocernos más, puedes venir a nuestra Asamblea General del sábado 7 de junio. ¡Te contamos todos los detalles aquí!







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